Marsha Producciones: mirada a la realidad de los márgenes

Cuando era una adolescente algo perdida e insegura, recuerdo que muchas veces me decían: “Ay, qué rara eres”. Esta frase podía venir de cualquiera, y ya fuera con un tono despectivo, cercano o de cachondeo, que siempre me sentaba mal. Más adelante vendría acompañado del: “Es que, eres diferente”. Entonces yo todavía estaba más confusa, ¿diferente a qué?, ¿a quién?, ¿de qué estamos hablando aquí?

A estas alturas incluso me gusta que me consideren un poco extraterrestre, porque por lo menos significa que no entro dentro de lo común.

Marsha P. Johnson tampoco lo era. Mujer transgénero, afroamericana, trabajadora sexual y defensora de los derechos LGBTI, entre otras muchas cosas. Fue, junto a su compañera Sylvia Rivera, una de las personas que encabezaron los conocidos como disturbios de Stonewall (Nueva York) el 28 de junio de 1969.

Marsha P Johnson
Marsha P. Johnson

Más tarde formó la Street Transvestite (ahora Transgender) Action Revolutionaries (STAR), un grupo comprometido a ayudar a jóvenes transexuales sin hogar en la ciudad de Nueva York. Asesinada el 6 de julio de 1992, Marsha sigue siendo un referente a muchos niveles.

Pero hoy no vengo a contar la historia de Marsha P. Johnson, sino de Alejandra y Charlie. Dos jóvenes tinerfeñas a las que no les gusta lo común. Les gusta lo DISIDENTE, con mayúsculas y en negrita. Así dieron vida hace solo dos meses a Marsha Producciones: productora, gestora y asesoría cultural que nace para visibilizar, hablar y dar espacio a diferentes realidades. Para poner en valor la cultura LGBTIQ y la cultura de los márgenes. Porque como ellas mismas dicen: “Lo que no se nombra, no se conoce”. Por eso mismo, os quiero hablar sobre Marsha. Sobre Alejandra y Charlie.

Logo Marsha Producciones
Logo Marsha Producciones

Marsha es la visibilidad de la calle

Tiene que haber una primera vez para todo, y ellas son la primera productora canaria especializada en mariconeo.

Eso sí, Marsha no busca un espectáculo, a no ser que sea una performance que lleva a la reflexión en cuanto a la necesidad de trabajar las transversalidades en la calle. No busca un macro evento, a no ser que ese macro evento sea para reivindicar los derechos LGBTI, los derechos de las mujeres, o el derecho al medio ambiente. Y tampoco busca un concierto a no ser que sea un concierto disidente.

Lo realmente importante para ellas es aquello en lo que nadie se fija, pero que está ahí. Personas que forman parte de la sociedad y que muchas veces esquivamos, ya sea de manera consciente o inconsciente. Hay determinados colectivos (personas trans, mujeres o personas con diversidad funcional) que están al margen de la sociedad, que no forman parte de las conversaciones del día a día, y que por tanto no tienen tantos privilegios. Y para Marsha es importante dar toda la visibilidad y el apoyo que se merecen. Quitarles de los márgenes y meterles en el centro, que sean el tema de conversación.

Nos quieren hablar de la puta que vive en la calle de abajo y que no tiene nada para comer. Siempre sin caer en el victimismo, pues su hilo conductor es la cultura. Más cuando es la propia cultura la que se está viendo tan afectada por la situación actual, que tengan un dinero para poder subsistir. Que al final es lo que hacen Alejandra y Charlie, subsistir y vivir dentro de este mundo en el que priman la productividad, la rentabilidad y la optimización.

Pero ellas hacen equipo y tándem. Venir de este sistema empresarial donde no hay una pedagogía, hace que se haya fundado Marsha por dos personas jóvenes que lo que buscan es una parcela para compartir, en vez de competir. Donde no solo se cuiden entre ellas, sino también con quienes colaboran. Esa combinación del autocuidado y del cuidado hacia los demás que también nace de la calle.

Hay algo esencial cuando acabas de empezar a navegar en un mundillo tan fascinante y a la vez tan desconocido, y es tener los pies en la tierra. Marsha no pretende llegar a un público de 47 millones de personas. Su intención pedagógica va más allá. Charlie quiere enseñar a la señora que vive en el 5º piso de la calle Atocha, 32. Alejandra tocar el timbre de la vecina de su calle y decirle: “Mira, esto está pasando en tu calle.”

Porque de eso se trata, de charlar, debatir, escuchar, reflexionar. En ocasiones, hay entidades que ponen sobre la mesa temas de los que no se suele hablar, aunque cada vez se haga más, pero quizá no desde la perspectiva que busca Marsha. Cierto academicismo suele nublar estas ponencias, donde puede que no se introduzca a diferentes personas con puntos de vista completamente opuestos para que dialoguen y se genere controversia. Cuando lo interesante para Charlie y Alejandra es precisamente que surja ese debate, que los y las ponentes se den de hostias verbales. Pues no hay una sola realidad, cada persona tiene una vida distinta, y la mejor forma de descubrir cada historia es sentándote a hablar con su protagonista y empatizar con ella.

De este modelo de charla con un café, el pijama puesto y conexión en directo desde sus casas surgieron los ‘Diálogos Culturales LGBTIQ’. La programación se compuso de cuatro diálogos, uno por día, donde dos personas LGBTIQ charlaron sobre diferentes realidades, a través de la expresión artística y el pensamiento. Fueron la “primera cita cultural de tales características en las Islas Canarias”, y se celebraron entre el 20 y el 24 de octubre.

Diálogos Culturales LGTBIQ
Programación de los ‘Diálogos culturales LGBTIQ’

No solo la acogida del público asistente ha sido satisfactoria, incluso las ponentes reconocen que durante los diálogos surgían planteamientos que ni se habían parado a reflexionar anteriormente.

Palabras al margen: diálogos no normativos

Marsha Producciones no es solamente una productora y gestora, sino que también actúa como asesora cultural. A veces, las instituciones u otras empresas no saben cómo incluir la perspectiva LGBTIQ, feminista o de medio ambiente dentro de los eventos que hacen. Por ejemplo, la revisión de campañas o mensajes publicitarios de una empresa para que no sean sexistas; que una institución pida un informe para saber cómo incluir la diversidad; o incluso solicitar el calendario feminista.

Fruto de esta asesoría nace Palabras al margen: 4 jornadas de encuentros online que reúnen a 8 artistas disidentes (queer, camp, feministas y transformistas) a través de la expresión literaria. Todos los miércoles del mes de noviembre, a las 19:00, se pueden ver en directo en la página de Facebook de la Biblioteca Pública del Estado de Santa Cruz de Tenerife.

Evento Palabras al margen

Dicha biblioteca no tenía nada LGBTI ni disidente dentro de su programación. Ahora, han querido incluir esta iniciativa que esperan repetir cada año, para poder poner un punto de diversidad y así trabajar su propia transversalidad, qué es lo que realmente busca Marsha. No se trata de dar más, sino de optimizar lo que ya existe e incluir las diferentes realidades a lo que ya se está haciendo.

“MARSHA ES. MARSHA ERES. MARSHA SOMOS”

La cultura es tan amplia y se pueden hacer tantas cosas que no contemplan encasillarse, sino seguir experimentando. Saben qué quieren, solo les falta tiempo. Lo que no tienen es la mente cerrada.

Aunque sí tienen algún que otro deseo. Cuando les pregunté por el futuro de Marsha, la respuesta de Alejandra fue:

“Me gustaría llevar a Marsha a otra isla, no tiene por qué ser ahora. Somos la primera productora canaria especializada en mariconeo. Sería bonito sacarla de Tenerife. Marsha quiere ir a los márgenes, ir a una isla menor. Imagínate un encuentro cultural en el pueblo más perdido de la Gomera.”

Es que eso es Marsha. Es la calle, los márgenes, lo disidente.

El nombre no viene de lo que hacía o reivindicaba la propia Marsha P. Johnson, sino de qué representaba: esa persona trans, racializada, puta, que grita por sus derechos en la calle.

Marsha no cierra a las 8 de la tarde, se impregna en cada idea, cada momento, cada recuerdo, cada instante.

Y, sobre todo, Marsha no es un logo. Son Charlie y Alejandra, dos almas que trabajan por la cultura, desde su casa o desde una furgoneta. Y no se les pasa por la cabeza tratar a las personas de otra manera que no sea con respeto y empatía.

Son pasión, y quieren que su hije les salga lo más extraterrestre posible.

1 comentario en “Marsha Producciones: mirada a la realidad de los márgenes

  1. Ali, lo que escribes realmente es una ventana con vistas a un lugar realmente lindo. Me encanta descubrir todo esto, ¡quiero más!

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